lunes, 13 de diciembre de 2010

Sin Sentido (Nonsense) 8ª parte


- ¿Haydel?

- ¿Sí?

- ¿Falta mucho?

- No lo creo, diría que sólo unas pocas horas.

El viaje nos había llevado más tiempo del que pensábamos. Éste era el cuarto día desde que huimos de la casa de mi antiguo señor. Pero no me arrepentía. Gracias a Dulian logré escapar de mi trágico y doloroso pasado. Entró en mi vida como un rayo iluminador de esperanza.

No nos habíamos encontrado aún con ningún peligro, excepto cuando aquel jabalí pensó que representábamos una amenaza para sus crías y decidió perseguirnos hasta bien entrado el mediodía.

Las puntas de las torres del castillo diVaylon se asomaban de entre los árboles orgullosamente. Brillantes tonos verdosos y crema que contrastaban con el anaranjado crepúsculo otoñal. La bandera bailaba con el fresco viento que llegaba del sur, indicando una fría noche.

- ¿Ése es mi castillo?

- Sí, Dulian.

Su cara se iluminó y sus ojos se colmaron de felicidad. Observó su hogar como un niño que ve por primera vez las olas del mar, sonriendo con verdadera alegría.

- Es magnífico, realmente magnífico.

Aceleró el paso, ansioso por llegar.

- Dulian, tranquilo. Tardaremos medio día más en alcanzar el puente levadizo, no merece la pena que corras.

- ¡Pero tenemos que llegar pronto!- exclamó impacientemente.

- Pero si corres llegarás sin aliento, ¿es ésa la imagen que quieres dar a tu familia después de tanto tiempo desaparecido?

- No- ralentizó el pasa, desilusionado.

No me gustaba cuando su mirada se tornaba triste, así que decidí volver a sacar un tema que nos gustaba comentar.

- Bueno Dulian, vuelve a hablarme de tu muchacha.

- ¡Oh Haydel!- dijo con una mirada de ensueño.- Deberías verla, es bellísima. Su piel es blanca y delicada como la porcelana, salpicada con varias pecas; sus labios son rosados y apetecibles; su cabello es largo y castaño, del color de los árboles, que cae salvajemente por su espalda; y sus ojos, sus ojos me matan, son azul como el cielo en pleno verano.

- Me encanta oírte hablar de ella.- dije sonriendo.- Te ayudaré a encontrarla Dulian.

- Te lo agradezco muchísimo. ¡Qué bien que ahora sonríe! No soportaba verla con esa mirada tan triste y apagada.

Desde luego, el lazo que parecían compartir era irrompible. No cesaba de parlotear sobre su misteriosa muchacha, siempre con un tono de amor y admiración que instantáneamente te llenaba de alegría. Espero que algún día la encontremos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sin Sentido (Nonsense) 7ª parte


¿Cómo puede pegar a un ser inocente? ¿No tiene escrúpulos? ¿No siente vergüenza? Me llevé a la pobre muchacha conmigo. No necesitaba sufrir más a manos de ese vil y despreciable ser.

El problema es que no sé a dónde ir. ¿Cómo me voy a ganar la vida? No puedo darle nada, sólo la seguridad de que no le haré daño.

Comenzó a desperezarse. Abrió los ojos lentamente, observando su entorno. Olí el pánico que la invadía.

- Tranquila.

- Debo regresar con mi amo, Sir Dulian diVaylon.

- ¿Es así como me llaman?

Sus ojos reflejaron incredulidad.

- ¿Es acaso esto, una broma pesada?

- No, ¿por qué preguntas eso?

- Llevas desaparecido dos semanas, ¿es que padeces amnesia?

- Si esa es la palabra para nombrar el que no tenga recuerdo alguno, entonces la respuesta es afirmativa.

- Cuentan que saliste de caza y no regresaste. Los diVayn y los diLoyn, tus familiares, ya están disputando quién se quedará con tu herencia.

- Entonces debo ir a reclamarla.

- No te la concederán si no recuerdas nada, argumentarán que podrías ser un impostor.

- Bueno, no perdemos nada intentándolo. A lo mejor alguien logra reconocerme.

- Si insistes… Ya no puedo regresar con el amo, si no te importa ¿podría acompañarte?

- ¡Pues claro! No tengo ningún inconveniente.

- Gracias.- dijo con una sonrisa.- Debemos partir hacia el sur, estamos a unos… 3 días de distancia.

- No habrá problemas, ¿no?

Pensó antes de hablar, indecisa.

- Éste es uno de los pocos bosques humanos, no hay criaturas mágicas. Pero aún así podemos sufir la desdicha de encontrarnos con un mago o una bruja.

- Iremos con el máximo de cuidado posible.

- Y por las noches salen los animales peligrosos, tendremos que dormir en lo alto de los árboles.

- Lo conseguiremos, eh…

- Haydel, señor diVaylon.

- Por favor, llamadme Dulian.

- De acuerdo, Dulian.

Y partimos hacia nuestro destino. Cada día estaría más cerca de encontrar a mi muchacha, aquella de los ojos tristes, y ganar su corazón, su cariño y su aprecio.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Sin Sentido (Nonsense) 6ª parte


Amasa. Más fuerte. Amasa. Sigue amasando.
El amo quiere que la fiesta sea perfecta, nada puede escapar de su minucioso control.

- Más brío que es para hoy, esclava.

Veinte años, veinte años bajo su estricto yugo. Soportando sus insultos, temiendo sus palizas, llorando todas las noches, consumida en dolor.

- Esclava…

- Mi nombre es Haydel, amo.

El dorso de su mano chocó contra mi cara, implacablemente.

- Insolente niñata, ¿y si ahora me apetece llamarte “Mocosa”? Lo he decidido, tu nombre será Mocosa. ¿Te gusta?- preguntó desafiante.

No respondí por miedo a aumentar su enfado.

- ¡Te he hecho una pregunta, Mocosa!

 Me volvió a pegar repetidas veces.

- ¡Sí! ¡Sí me gusta, amo!

- ¡Mentirosa!- rugió, a la vez que me empujaba contra la pared.

Salió corriendo, enfadado.

Intenté levantarme pero me fallaron las extremidades y regresé al frío suelo. Me sentía mareada y la cabeza me dolía a horrores. Me pasé la mano por la nuca y observé una gran mancha roja empapar mi palma.

Un hilillo color carmesí había escogido como cauce mi cuello, deslizándose poco a poco por él hasta llegar al suelo.

Sentí que alguien me cogía en brazos. Escuche sus latidos y su respiración. Cerré los ojos y me adentré en un profundo sueño pesado y angustioso.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Sin Sentido (Nonsense) 5ª parte


- Lilurah de los Maeveynn del Norte, ¿aceptas tu destino?

- ¡Jamás!

- Entonces no nos dejas elección alguna… Yo, Gvaewindor, el Maestro de la Comunidad de Hechiceros, te ato a la Maldición de los Sentidos.

- ¡No! ¡Eso es una condena mayor aún que arrebatarme la vida!

- Debiste pensar eso antes de hacer sandeces. Sabías perfectamente que no se puede pedir los recuerdos como moneda de cambio. Fuese cual fuese el cometido que te encomendaron es un precio demasiado alto.

- ¡Me buscará! ¡El muchacho al que se los robé me buscará para encontrarlos!

- Pondremos todos los medios para que no llegue ni a oír de tu inmundo ser.

- ¡No se detendrá! ¡Volverá con sed de venganza y me liberará para que le devuelva lo que es suyo!

- No tengo nada más que aportar a este caso.

Quedó decidido, la gran Lilurah había sido derrotada tras varios siglos de diabluras y trastadas. Pero Dulian la buscaría, se encargó de que no todos sus recuerdos fuesen borrados. 

El amor es un arma, que depende de cómo la utilices puede ser para bien o para mal. Y más si era amor inocente. Jugar con ese tipo de sentimientos puros le encantaba. 

Disfrutaba reduciendo a pequeños cristales  rotos los sueños de otras personas. Era su estilo de vida y no pensaba renunciar a él.