¿Cómo puede pegar a un ser inocente? ¿No tiene escrúpulos? ¿No siente vergüenza? Me llevé a la pobre muchacha conmigo. No necesitaba sufrir más a manos de ese vil y despreciable ser.
El problema es que no sé a dónde ir. ¿Cómo me voy a ganar la vida? No puedo darle nada, sólo la seguridad de que no le haré daño.
Comenzó a desperezarse. Abrió los ojos lentamente, observando su entorno. Olí el pánico que la invadía.
- Tranquila.
- Debo regresar con mi amo, Sir Dulian diVaylon.
- ¿Es así como me llaman?
Sus ojos reflejaron incredulidad.
- ¿Es acaso esto, una broma pesada?
- No, ¿por qué preguntas eso?
- Llevas desaparecido dos semanas, ¿es que padeces amnesia?
- Si esa es la palabra para nombrar el que no tenga recuerdo alguno, entonces la respuesta es afirmativa.
- Cuentan que saliste de caza y no regresaste. Los diVayn y los diLoyn, tus familiares, ya están disputando quién se quedará con tu herencia.
- Entonces debo ir a reclamarla.
- No te la concederán si no recuerdas nada, argumentarán que podrías ser un impostor.
- Bueno, no perdemos nada intentándolo. A lo mejor alguien logra reconocerme.
- Si insistes… Ya no puedo regresar con el amo, si no te importa ¿podría acompañarte?
- ¡Pues claro! No tengo ningún inconveniente.
- Gracias.- dijo con una sonrisa.- Debemos partir hacia el sur, estamos a unos… 3 días de distancia.
- No habrá problemas, ¿no?
Pensó antes de hablar, indecisa.
- Éste es uno de los pocos bosques humanos, no hay criaturas mágicas. Pero aún así podemos sufir la desdicha de encontrarnos con un mago o una bruja.
- Iremos con el máximo de cuidado posible.
- Y por las noches salen los animales peligrosos, tendremos que dormir en lo alto de los árboles.
- Lo conseguiremos, eh…
- Haydel, señor diVaylon.
- Por favor, llamadme Dulian.
- De acuerdo, Dulian.
Y partimos hacia nuestro destino. Cada día estaría más cerca de encontrar a mi muchacha, aquella de los ojos tristes, y ganar su corazón, su cariño y su aprecio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario