jueves, 11 de noviembre de 2010

Sin Sentido (Nonsense) 5ª parte


- Lilurah de los Maeveynn del Norte, ¿aceptas tu destino?

- ¡Jamás!

- Entonces no nos dejas elección alguna… Yo, Gvaewindor, el Maestro de la Comunidad de Hechiceros, te ato a la Maldición de los Sentidos.

- ¡No! ¡Eso es una condena mayor aún que arrebatarme la vida!

- Debiste pensar eso antes de hacer sandeces. Sabías perfectamente que no se puede pedir los recuerdos como moneda de cambio. Fuese cual fuese el cometido que te encomendaron es un precio demasiado alto.

- ¡Me buscará! ¡El muchacho al que se los robé me buscará para encontrarlos!

- Pondremos todos los medios para que no llegue ni a oír de tu inmundo ser.

- ¡No se detendrá! ¡Volverá con sed de venganza y me liberará para que le devuelva lo que es suyo!

- No tengo nada más que aportar a este caso.

Quedó decidido, la gran Lilurah había sido derrotada tras varios siglos de diabluras y trastadas. Pero Dulian la buscaría, se encargó de que no todos sus recuerdos fuesen borrados. 

El amor es un arma, que depende de cómo la utilices puede ser para bien o para mal. Y más si era amor inocente. Jugar con ese tipo de sentimientos puros le encantaba. 

Disfrutaba reduciendo a pequeños cristales  rotos los sueños de otras personas. Era su estilo de vida y no pensaba renunciar a él.

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